Una empresa británica quiere reflotar 125.000 millones de libras en oro

La compañía Britannia’s Gold, que se dedica a la localización de restos de naufragios, quiere rentabilizar sus investigaciones y recuperar parte de los 125.000 millones de libras (141.400 millones de euros) en oro que reposan bajo el mar, en los pecios de navíos que fueron torpedeados por submarinos alemanes.

La empresa lleva funcionando desde hace 25 años, durante los cuales ha analizado la localización de los naufragios de numerosos buques británicos que llevaban un importante cargamento de metales preciosos con los que sufragar los gastos originados por las dos guerras mundiales, y que fueron atacados por los submarinos alemanes.

La primera expedición de recuperación organizada por Britannia’s Gold ha zarpado el pasado lunes, 2 de octubre, de un puerto sin especificar (por motivos de seguridad), con el objetivo de analizar una serie de localizaciones donde reposan algunos pecios y recuperar, si es posible, parte del precioso cargamento que trasladaban.

Según informa el diario The Guardian, en caso de que se logre recuperar parte de ese cargamento de metales preciosos, se trasladará a un lugar seguro y la compañía negociará con el Gobierno británico un precio por su devolución a las arcas del Estado.

Britannia’s Gold prevé analizar el emplazamiento de docenas de naufragios, desde el Atlántico Norte hasta el Caribe, con la esperanza de poder recuperar unas 2.000 toneladas de ese botín.

Según señala Will Collier, director de operaciones de la compañía, ésta cuenta con una importante ventaja gracias al análisis de unos archivos de las compañías aseguradoras que fueron descubiertos por uno de sus investigadores. El documento, escrito por un asesor del responsable de finanzas del Gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial, Reginald McKenna, se encontró en una caja que contenía los testamentos de marineros fallecidos. En él se indicaban los movimientos de oro realizados en buques mercantes requisados por orden del Gobierno, con los nombres de los mismos, el valor del oro que contenían y la fecha en la que zarparon.

Desde la compañía precisan que, aunque otras empresas de recuperación de tesoros puedan conocer la localización de los pecios, carecen de la información precisa sobre el cargamento de cada buque. “Se trata de un puzle enorme que hemos tardado décadas en construir”, afirma Collier.

La mayor parte de este cargamento estaba formado por lingotes de oro y plata enviados a los Estados Unidos para pagar los gastos de la guerra o a otros puntos del Imperio Británico. Los buques zarparon en su mayoría desde los puertos de Liverpool y Glasgow y fueron torpedeados en las aguas poco profundas que rodean Irlanda por submarinos que trataban de impedir las exportaciones o importaciones de Gran Bretaña durante la guerra.

Entre los primeros pecios que la compañía va a explorar se encuentra un buque de la Primera Guerra Mundial que navegaba hacia Canadá con una carga de oro valorada en unos 450 millones de libras (más de 500 millones de euros).

Para ello, Britannia’s Gold cuenta con un barco dotada de la última tecnología que se situará en la superficie, sobre los restos de los buques. Desde allí, los expertos analizarán los datos que envía a la superficie un vehículo operados por control remoto, capaz de sumergirse a una profundidad de hasta 5.500 metros para determinar la posición de los posibles hallazgos.

La compañía ha sido muy discreta a la hora de revelar detalles de la operación y no ha querido hacer público el lugar desde el que ha zarpado el barco ni los lugares que va a investigar, por temor a la posible presencia de piratas.

Por otro lado, la devolución del posible tesoro al Gobierno británico también plantea múltiples complicaciones, ya que éste es el legítimo propietario de lo que se recupere. Según la ley, en cuanto penetre en aguas territoriales británicas debe entregar los hallazgos a un funcionario del Gobierno conocido como “receptor del naufragio”, a menos que negocie con antelación un mecanismo específico para este caso.

La compañía está financiada por capital privado y está buscando financiación por medio de EQT, un “business angel” especializado en crowdfunding, que le ayuda a recaudar los ocho millones de libras (más de nueve millones de euros) que necesitan para financiar esta primera misión de recuperación.