El FMI alerta de un desastre financiero sobre Gran Bretaña y sus ciudadanos

El conocido periódico británico “Daily Mail” alertaba recientemente de la amenaza que se cierne sobre el Reino Unido, el hundimiento de su economía, según un informe previo del Fondo Monetario Internacional antes de su reunión anual, que tendrá lugar próximamente en Washington, su sede central. Resulta que la isla al otro lado del Canal de la Mancha soporta una deuda de 203 billones de libras esterlinas, algo más de 227 billones de euros.

Según el FMI, un aumento en el endeudamiento de los hogares británicos está allanando el camino para otra crisis financiera, aún peor que la de 2008.

El FMI, es un organismo que aglutina a 189 países, tiene como finalidades fomentar la cooperación monetaria internacional; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional; fomentar la estabilidad cambiaria; contribuir a establecer un sistema multilateral de pagos para las transacciones corrientes entre los países miembros y eliminar las restricciones cambiarias que dificulten la expansión del comercio mundial; infundir confianza a los países miembros poniendo a su disposición temporalmente y con las garantías adecuadas los recursos del Fondo, dándoles así oportunidad de que corrijan los desequilibrios de sus balanzas de pagos sin recurrir a medidas perniciosas para la prosperidad nacional o internacional, para acortar la duración y aminorar el desequilibrio de sus balanzas de pagos.

Esta entidad supranacional ha advertido de los “riesgos en el futuro” de los crecientes niveles de deuda en suelo británico. Y con la perspectiva de un nuevo desastre financiero, diez años después del último, el Fondo ha expresado que “La mayor deuda de los hogares se asocia con una mayor probabilidad de una crisis bancaria, especialmente cuando la deuda ya es alta”.

“Un repentino choque económico -como un descenso en los precios de las viviendas- puede desencadenar una espiral de incumplimiento crediticio que sacuda los cimientos del sistema financiero”.

La triste advertencia viene en medio de la creciente preocupación por el aumento de los niveles de deuda en el Reino Unido. Los niveles de endeudamiento de los hogares cayeron como proporción del ingreso nacional en el Reino Unido después de la crisis financiera, de alrededor del 150 por ciento al 130 por ciento, pero han aumentado a 137 por ciento en los últimos dos años.

Las últimas cifras del Banco de Inglaterra muestran que las familias británicas han acumulado deudas no garantizadas de 203.000 millones de libras esterlinas en tarjetas de crédito, financiamiento para automóviles, sobregiros y otros préstamos.

Los funcionarios del banco central, el Banco de Inglaterra, ahora temen que los prestamistas del Reino Unido podrían perder 30.000 millones de libras esterlinas en la próxima recesión ya que los prestatarios muy endeudados luchan por devolver lo que deben

“Los periodos de crecimiento robusto y la aparente calma en los mercados financieros pueden ser seguidos por un repentino aumento de la volatilidad del mercado y un inesperado downdraft económico”, comunican desde el FMI.

Nico Valckx, funcionario del FMI, dijo que las economías pueden beneficiarse inicialmente del aumento de los niveles de deuda de los hogares, ya que el gasto extra impulsa la economía.

La deuda engrasa las ruedas de la economía”, dijo Valckx, “Permite a las personas hacer grandes inversiones hoy en día - como comprar una casa o ir a la universidad - prometiendo algunas de sus ganancias futuras. Todo está bien en teoría. Pero como mostró la crisis financiera mundial, el rápido crecimiento de la deuda de las familias, especialmente las hipotecas, puede ser peligroso”.

El FMI advirtió, según el rotativo londinense, que los hogares estaban volviendo a la deuda una vez más como recuerdos desvanecidos de la última crisis financiera.

Ante esa advertencia, recogida por numerosos medios de comunicación británicos, parte de la población ha vuelto a colapsar las calles de las grandes ciudades ante los establecimientos que venden lingotes y monedas de oro, entidades bancarias distribuidoras de la Royal Mint (Real Casa de la Moneda del Reino Unido), comercios numismáticos, etc., tal y como hicieron cuando ganó el 51,9% del “Leave Brexit”.

El oro continúa siendo un auténtico valor refugio para los ahorradores de Gran Bretaña, acudiendo al metal precioso siempre que suena alguna alarma que amenace la inestabilidad de sus economías domésticas.