¿Se ha alcanzado la cifra máxima histórica de producción de oro?

La producción de oro global procedente de la minería alcanzó un nuevo máximo histórico en 2017, aunque por un margen muy estrecho respecto a la cifra del año anterior: apenas tres toneladas más. Un resultado que ha abierto el debate en el seno de la industria sobre si se ha alcanzado ya la cifra máxima histórica de producción mundial de oro.

Según el último informe Precious Metals Weekly de la consultora especializada en metales preciosos Metals Focus, el resultado de 2017 fue apenas de tres toneladas superior al del año anterior, debido, principalmente, a que la producción de China fue un 7% inferior a la del año anterior. China es el mayor productor de oro desde hace casi una década y en 2017 aprobó una nueva normativa medioambiental para controlar el uso de elementos contaminantes como el cianuro en la minería, lo que provocó el cierre de algunas minas y la consiguiente reducción de la producción de oro.

En cualquier caso, el debate sobre si el año 2017 fue un momento clave en el que se pasó de un fuerte crecimiento de la producción mundial de oro, iniciado en 2009, a un lento pero progresivo declive.

Desde el año 2008, el suministro de oro procedente de la minería ha crecido en alrededor de 800 toneladas, con aumentos de alrededor de 60 toneladas en China, Rusia, México, Canadá y Australia.

Según los datos de Metals Focus, entre 2010 y 2013 comenzaron a explotarse una media de 11 nuevas minas de oro de producción superior a tres toneladas anuales. Entre 2014 y 2016, la media fue de cinco nuevas minas al año. Y en 2017 entraron en fase de producción un total de 20 nuevas minas, con una capacidad total de 81 toneladas. De éstas, ocho tienen una producción superior a tres toneladas anuales.

Para los analistas de la consultora, ciertos indicadores clave llevan años apuntando a un potencial declive de la producción minera en el futuro, ya que se ha frenado la inversión de capital y no se han logrado encontrar yacimientos de oro de dimensiones importantes en un número lo suficientemente significativo.

Según el informe, la industria se encuentra ahora mismo en un punto de inflexión entre el crecimiento continuado de la producción y un declive de la misma a largo plazo, con señales indicativas en ambos sentidos que los analistas están tratando de descifrar.

La previsión de los analistas de Metals Focus es que la producción minera de oro va a crecer de nuevo en 2018, registrando una década de crecimientos anuales continuos. Sin embargo, el ritmo de ese crecimiento se ha ralentizado desde un máximo del 8,2% en 2009 a apenas un 0,1% en 2018.

Además, estiman que la producción mundial de oro en 2020 será un 1,3% inferior a la de 2017, como consecuencia de la reducción durante varios años del presupuesto de exploración de nuevos proyectos y de la reducción de la producción en las minas actualmente operativas.

Por el lado positivo, en el año 2017 la industria logró recuperar más oro de sus reservas del total extraído en las minas ese año, lo que es un dato positivo de cara a la mejora de la producción. Se espera, además, que la producción crezca en diversos países, como Burkina Faso, Canadá, Rusia, la República Democrática del Congo, Mauritania y Mongolia.

La inversión en capital por parte de la industria está creciendo y la cartera de nuevas explotaciones, especialmente entre las pequeñas y medianas compañías mineras, es cada vez más robusta. Además, el crecimiento de la producción de Rusia se va a acelerar durante los próximos años.

En cambio, la estimación de producción de las mayores compañías mineras para los próximos años apunta a una ligera caída conjunta de la producción. En China, la nueva normativa medioambiental que afecta a las compañías mineras locales va a seguir afectando a los niveles de producción que, al menos a corto plazo, no se van a recuperar.

A todo ello hay que añadir que los costes de producción están subiendo en todos los mercados, debido al incremento de partidas como el precio del combustible, y que las divisas de los países productores de oro se están apreciando con respecto al dólar, lo que también contribuye a incrementar los costes de producción.

Desde Metals Focus ponen a Sudáfrica como ejemplo del efecto de la subida de los costes de producción: el llamado coste todo incluido (AISC, por sus siglas en inglés), ha crecido hasta niveles críticos en algunas explotaciones.

La subida de este coste en Sudáfrica en el primer trimestre de 2018 fue de nada menos que un 20% respecto al último trimestre de 2017, hasta los 1.371 dólares la onza. Y al mismo tiempo está creciendo la profundidad a la que se encuentran los yacimientos y las distancias con respecto a las instalaciones centrales de las explotaciones.

La compañía eléctrica sudafricana, Eskom, proponía una subida de tarifas del 19,9% para 2018/2019, aunque el regulado nacional la limitó al 5,23%.

A pesar de los esfuerzos realizados para reestructurar y modernizar la labor, apenas se ha logrado reducir los costes, lo que ha obligado a un proceso de racionalización, con el cierre de diversas explotaciones.

El informe concluye asegurando que la producción global de oro procedente de la minería continuará creciendo en 2018, aunque el aumento va a ser muy reducido, debido a los diversos obstáculos con los que se está enfrentando.