Barrick Gold y Shandong Gold estudian nuevas compras conjuntas

La compañía minera canadiense Barrick Gold y la china Shandong Gold van a incrementar su cooperación más allá de la joint venture que formaron para la explotación de la mina argentina de Veladero. El objetivo, según han comunicado ambas compañías, es estudiar posibles adquisiciones conjuntas.

El pasado mes de abril, la compañía minera china Shandong Gold compraba el 50% de la mina de oro de Veladero, en Argentina, a la canadiense Barrick Gold. A partir de esta joint venture, ambas compañías han decidido incrementar su cooperación y se han lanzado a estudiar posibles adquisiciones corporativas de forma conjunta.

Barrick Gold es la compañía minera que más oro produjo en 2017 y se disputará el primer puesto con Newmont Mining en 2018. Por su parte, Shandong es la más importante de las mineras chinas.

Ambas compañías han emitido un comunicado conjunto en el que reconocen que están estudiando posibles oportunidades para trabajar juntos en la adquisición de activos, en interés de ambos.

Un movimiento que se ha interpretado como respuesta a la creciente tendencia a las fusiones entre compañías occidentales y chinas pertenecientes al sector de la minería de metales.

Por ejemplo, el pasado mes de junio, la compañía minera china Chifeng Jilong Mining adquirió las explotaciones de cobre y oro en Laos de MMG, filial australiana de la china MinMetals, por 275 millones de dólares.

Por su parte, la minera Rio Tinto formó, también el pasado mes de junio, una joint venture con China MinMetals Corp, con el objetivo de explorar nuevos depósitos de oro en China.

En su comunicado conjunto, ambas compañías señalan que van a compartir su conocimiento en las áreas de la tecnología minera y de la gestión de la información, además de garantizar el acceso recíproco a sus redes de proveedores y a sus inversores.

Antes de esta comunicación, la compañía china Shandong Gold había estado valorando la posibilidad de formar una nueva alianza con Barrick Gold en sus minas de Pascua-Lama, situadas en la frontera entre Argentina y Chile, en suspenso desde 2013 debido a que diversas cuestiones medioambientales, políticas y laborales provocaran que los costes se dispararan por encima de los 8.500 millones de dólares.