Metales preciosos en la América española: la falacia del agotamiento

La “Leyenda negra” sobre España también incluyó, desde hace siglos, la falacia del agotamiento total del oro y la plata de las tierras de Indias. Según dicha leyenda, los españoles habrían esquilmado hasta la extenuación las minas de esos metales preciosos situadas en los virreinatos de Nueva España (actual México), Nueva Granada o del Perú (que incluía hasta Panamá). Es decir, habría agotado totalmente el oro y plata americanos.

Tal cúmulo de mentiras y falsedades son tan obvios que hoy en día pueden ser desenmascarados con los datos reales de instituciones propias de cada país (bancos centrales, ministerios de Minas, etc.), o con los informes mensuales del Consejo Mundial del Oro, del Silver Institute, etc. Embustes y patrañas saltan por los aires con datos tales como que México es, en la actualidad el país mayor productor de plata del mundo, con 5.791 toneladas de producción en 2016 y 28,4 millones de onzas extraídas durante el primer semestre de 2017, con 6 grandes minas de la que la famosa Fresnedillo está a la cabeza. Perú ocupa el segundo lugar mundial de los países productores de plata, con 4.593 toneladas el pasado año, además de ser el país con las reservas más grandes del mundo, nada menos que 120.000 millones de toneladas… Así podríamos seguir con Bolivia (1.300 toneladas en 2016), Chile (1.500 toneladas), etc.

Por lo que se refiere al metal rey, el oro, Perú ocupa sexto lugar del mundo entre los países de mayor producción,150 toneladas en 2016, y México el octavo, con 120 toneladas.

Si eso fue esquilmar, está claro que la citada leyenda es una total patraña, o bien es que los españoles de los siglos XVI, XVII y XVIII fueron unos chapuceros y no supieron vaciar las minas de Potosí, Zacatecas y demás.

 Hasta aquí, el argumento de “Oroinformación” sobre la gran mentira. Pero es que, además, numerosos estudios de investigación histórica y económica también desenmascaran los malintencionados bulos con la aportación de datos como los que el doctorando Pedro Cano proporciona a continuación con este interesante y documentado artículo.

Alexander von Humboldt

Humboldt fue el primer autor que estudió sistemáticamente la producción de metales preciosos de las Indias españolas desde su descubrimiento hasta principios del siglo XIX. Consideraba arbitrarios los cálculos realizados hasta esa fecha, y afirmaba que gran parte de los que al tema se habían acercado no habían hecho más que copiar los datos contenidos en el "Tratado de comercio y marina" de Gerónimo de Uztáriz, que asimismo se había basado en los cálculos de Sancho de Moncada y Pedro Fernández de Navarrete. La síntesis que realizó de los cálculos de los principales autores que habían tratado el tema fue la siguiente:

 

Autores

Épocas

 Millones de Pesos

Uztáriz

1492-1724

3.536

Solórzano

1492-1628

1.500

Moncada

1492-1595

2.000

Navarrete

1519-1617

1.536

Raynal

1492-1780

5.154

Robertson

1492-1775

8.800

Necker

1763-1777

304

Gerboux

1724-1800

1.600

El autor de Reserches

 

 

sur le Commerce

1492-1775

5.072

 

Realizó un minucioso cálculo de todas las cantidades de metales preciosos producidas en las minas americanas desde 1492 a 1803. Para ello, utilizó los registros de las Casas de Moneda y de las Tesorerías Reales de México y Potosí, y otros datos obtenidos in situ para las producciones de otras áreas del Perú, Buenos Aires y Nueva Granada, tanto para las cantidades efectivamente registradas como para las que habían sido remitidas a Europa vía contrabando. 

Barra o lingote de plata Siglo XVII

En base a estos datos, calculó que el importe total del oro y la plata registrados en las posesiones españolas había ascendido entre estos años a 4.035.156.000 pesos. A ello habría de añadirse las cantidades que no constaban en los registros, y que ascendían a un total de otros 816.000.000 pesos, con lo que el montante total de lo producido habría ascendido a 4.851.200.000 pesos. La distribución de esta producción en los diversos virreinatos sería la siguiente:

 

Divisiones políticas

Pesos

Virreinato de Nueva España

2.028.000.000

Virreinatos del Perú y Buenos Aires

2.410.200.000

Capitanía General de Chile

138.000.000

Virreinato de Nueva Granada

275.000.000

 

A estos importes habrían de sumarse las cantidades que no habían sido beneficiadas en las minas, y que constituyeron el botín de las primeras huestes, que estimó en 106.000 marcos de oro más, por valor de unos 25 millones de pesos. Llegó incluso a calcular las cantidades importadas de metales preciosos en Europa por periodos, por medias anuales, siendo los resultados que reflejó los siguientes:

 

Épocas

Medias anuales

1492-1500

250.000

1500-1545

3.000.000

1545-1600

11.000.000

1600-1700

16.000.000

1700-1750

22.500.000

1750-1803

35.300.000

 

Humboldt estimaba que a finales del siglo XVIII en la América española se quintaban anualmente 41.400 marcos de oro y 3.563.000 marcos de plata, según la documentación a la que había tenido acceso en España y en el reino de la Nueva Granada, lo que coincidía con la afirmación de Campomanes, que estimaba en 1775 la importación de metales preciosos en treinta millones de pesos. El desglose de dichas magnitudes por Virreinatos era el siguiente:

 

Divisiones políticas

Oro

Plata

Valor total

 

Marcos

Marcos

en pesos

Virreinato de Nueva España

7.000

2.250.000

22.170.740

Virreinato del Perú

3.400

513.000

5.317.988

Capitanía General de Chile

10.000

29.700

1.737.380

Virreinato de Buenos Aires

2.000

414.000

4.212.404

Virreinato de Nueva Granada

18.000

poco

2.624.760

Total

40.600

3.206.700

36.063.272

 

A dichos importes se tenían que añadir los que habían eludido el quintado y habían pasado de contrabando. Según los datos manejados, el importe del total extraído de las minas indianas habría sido notablemente superior, como se refleja en el siguiente cuadro:

 

Divisiones políticas

Oro

Plata

Valor total

 

Marcos

Kilos

Marcos

Kilos

en pesos

Virreinato de Nueva España

7.000

1.609

2.338.220

537.512

23.000.000

Virreinato del Perú

3.400

782

611.090

140.478

6.240.000

Capitanía General de Chile

12.212

2.807

29.700

6.827

2.060.000

Virreinato de Buenos Aires

2.000

506

481.830

110.764

4.850.000

Virreinato de Nueva Granada

20.505

4.714

 

 

2.990.000

Total

45.117

10.418

3.460.840

795.581

39.140.000

 

Humboldt hacía referencia a las cantidades estimadas por diferentes autores coetáneos, considerándolas demasiado elevadas. Así, Malaspina mostraba una producción en 1793 de 40 millones de pesos; Jacob, autor del artículo "Méjico" de la "Enciclopedia Británica", en 42.721.000 pesos; y "El Viajero Universal", en 1798, estimaba la cantidad de 38.200.000 pesos. Tampoco consideraba acertados los datos reflejados en "La riqueza de las Naciones" de Adam Smith, que valoraba las remesas anuales de metales preciosos desde el continente americano a Cádiz y Lisboa en 6 millones de libras esterlinas, estimando que esta cantidad estaba infravalorada en 2/5 partes. 

Adam Smith

Según Adam Smith, toda la plata y el oro conducidos anualmente a España y Portugal según las relaciones más verídicas no excedían regularmente de seis millones de libras, o 27 millones de pesos fuertes. Para Lionet, en un año común las minas españolas producían 14.000 marcos o 3.750 kilogramos de oro puro, con un valor de 12.055.555 francos 56 céntimos, y 1.400.000 marcos o 375.000 kilogramos de plata pura, con un valor de 77.777.777 francos y 78 céntimos.

Los datos referidos al Nuevo Reino de Granada fueron refutados por José Manuel Restrepo. Para él, los cálculos referentes a Barbacoa y a Cauca eran correctos, pero los del Chocó eran muy exagerados. Los cálculos realizados por Vicente Restrepo indicaban una producción para el mismo periodo de 440.000.000 pesos, de los que 194 millones se correspondían al siglo XIX.

Otros autores realizaron cálculos divergentes sobre esta producción, como el de Soetbeer, que estimaba un monto global de más de 661 millones de pesos. Gran parte de las divergencias, como pone de manifiesto Melo, vienen derivadas de las estimaciones sobre el contrabando y la evasión de impuestos, y por contener sus estudios la producción de regiones diferentes.

Los cálculos de Hamilton en su clásica obra "American Treasure and the Price Revolution in Spain", 1501-1650, han sido utilizada durante mucho tiempo por los sucesivos historiadores que han tratado la revolución de los precios en Europa y de la producción argéntea indiana. Según dicha serie, entre 1521 y 1530 sólo se habrían recibido en España 149 kilogramos de plata, cantidad que se fue incrementando en los siguientes decenios hasta llegar a unas 303 toneladas en el decenio 1551-1560.

 

Moneda de 8 Reales plata, 1737, Felipe V, Ceca de México

A partir de este decenio se produjeron espectaculares crecimientos, desde las 943 toneladas del siguiente hasta las 2.708 del primer decenio del siglo siguiente. A partir de este momento la importación de plata se estabilizó  alrededor de las 2.200 toneladas decenales hasta 1630, y tuvo un rápido descenso hasta llegar al mínimo de 443 toneladas en los años 50, el último de los periodos estudiados. En total, Hamilton estimaba que entre 1503 y 1660 las importaciones argénteas de las Indias ascendieron a 16.887 toneladas.

Cipolla estimaba que durante el siglo XVI se produjeron 16.000 toneladas de plata, en el siguiente 26.000 toneladas y durante el siglo XVIII más de 39.000 toneladas, una marea que inundó primero España y posteriormente un país tras otro, dotando a los mercados internacionales de una liquidez excepcional, lo que favoreció extraordinariamente el desarrollo del comercio intercontinental. Este autor ponía en tela de juicio los cálculos de Humboldt, dado que a su entender estos datos, basados en los registros oficiales, obviaban la plata fuera de registro, las importaciones por contrabando que alcanzaron a su entender dimensiones extraordinariamente elevadas. 

En todo caso, de todos los cálculos realizados se desprende que la producción de oro se incrementó progresivamente a lo largo del siglo XVIII, y el porcentaje del incremento de la moneda batida en el mismo es de un 780%, con lo que la tasa anual de crecimiento se situaría en un 2,3%, en una continua y regular expansión del sector a lo largo del siglo.

Morineau estimaba que entre 1721 y 1740 se importaron unos 8,5 millones de pesos, procedentes 4,2 de Tierra Firme, o 4,8 en la hipótesis más favorable, y 5,3 de Nueva España. Ente 1746 y 1750 habrían llegado según sus cálculos a Europa sin distinción del país más de 100 millones de pesos, en el siguiente lustro al menos otros 90 millones. A finales del siglo XVIII, España habría recibido un montante anual de 7 millones de pesos de Tierra Firme y 8 millones desde Nueva España, según Bernal. 

Entre los años 1763 a 1783 las remesas de Indias supusieron una media anual de tres millones y medio de pesos, si bien hubo años en los que, como en 1774, su importe fue muy elevado, 134.503 reales de vellón. En esta época fueron más importantes las recibidas desde el virreinato del Perú que de las procedentes del de Nueva España, una tendencia que se invirtió en los últimos años del siglo a favor del virreinato septentrional, y que llevó a que en los años de la Guerra de la Independencia se situasen en un 90% del total.

Según Miño, la transferencia neta fiscal de los territorios indianos entre 1763 y 1783 habría significado el 15% de los ingresos ordinarios de la tesorería metropolitana, alcanzando el 25% en la década de 1790, el 40% entre 1802 y 1804 y aproximadamente el 50% entre 1808 y 1811.  Esto significó en moneda 3,5 millones de pesos en la primera etapa y más de 5,4 millones hasta 1805, sin contar los ingresos de las transacciones comerciales y del estanco del tabaco, contribuyendo Nueva España con más de un 50% hasta 1787 y con un 75% hasta 1811, lo que se tradujo según este autor en 30 millones de pesos de plata, de los que 24 millones eran originarios de Nueva España.

 

Onza de 8 Escudos, Carlos IV, 1806, Ceca de México

La enorme descapitalización y la desacumulación debida a los préstamos, donativos y a la consolidación de los vales reales fueron según este autor factores determinantes de la independencia después de 1804, con la expropiación de la renta generada por el crédito por parte de la Corona, que apuntó al corazón de un sistema económico en el que todas las transacciones se encontraban articuladas por el crédito eclesiástico y usurario.

Además de los caudales remitidos, la Real Hacienda de Nueva España tenía un papel capital en el mantenimiento de las fortificaciones y los presidios de su virreinato en el Caribe, las provincias interiores y Filipinas, al igual que la Caja de Lima se ocupaba del mantenimiento de las guarniciones chilenas y de Panamá, la de Potosí de las del nuevo virreinato del Río de la Plata y las Cajas de Quito y Bogotá de los gastos de las guarniciones de Cartagena y Guayaquil.

Grafe e Irigoin defienden que mientras que el monto global de las remesas remitidas a la Península indudablemente crecieron en el siglo XVIII, constituyeron una modesta parte del gasto público global a comienzos de la centuria y una parte marginal al final de la misma. Ello a su entender demuestra que el Imperio Español no fue una máquina extractiva de los recursos indianos hacia la metrópoli, incluso en este momento de máximas tensiones fiscales por las guerras libradas en Europa, siendo mucho más importantes las transferencias entre las Cajas Reales de los distintos territorios, y que durante esta centuria se avanzó en el proceso de descentralización fiscal.

Según estos autores, el estudio de las colecciones de rentas públicas en las posesiones españolas ha cambiado la caricatura absolutista del gobierno español y ha abierto nuevos debates sobre la interpretación de estructuras imperiales comparadas. Llegan a la conclusión de que su análisis de los ingresos públicos españoles en la metrópoli y en los virreinatos les lleva a creer que la función utilitaria de la Corona española estaba realmente centrada en el engrandecimiento y supervivencia del Imperio al menor coste posible, lo que dependió en parte de su capacidad de aplicar estos recursos para el funcionamiento y la protección del mismo sin incurrir en excesivos costes fiscales y políticos. Afirman asimismo que la enorme expansión de los territorios que se produjo en el siglo XVIII fue, como toda la empresa colonizadora española, autofinanciada.

NOTA: El peso, peso duro o duro equivalía a 8 reales. La onza de oro u 8 escudos, equivalía a 16 pesos de plata o 128 reales del mismo metal.

Para saber más:

BERNAL, A.M, "Remesas de Indias: De "Dinero político" al servicio del Imperio a indicador monetario", en BERNAL, A.M., (ed.), Dinero, moneda y crédito en la Monarquía Hispánica, Madrid, 2000, pp. 353-384.

CARAVAGLIA, J.C. “La cuestión colonial”, en Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Número 4 – 2004, pp. 1-11.

CIPOLLA, C.M., La Odisea de la plata española. Conquistadores, piratas y mercaderes, Barcelona, 1999.

GRAFE, R., y IRIGOIN, A., The political economy of Spanish imperial rule revisited, www.um.es, version 2, 14 Apr. 08, 31 pp.,

HAMILTON, E.J., American Treasure and the Price Revolution in Spain, 1501-1650, Cambridge, Massachusetts, 1934.

HUMBOLDT, A. von, Ensayo Político sobre la Nueva España, T.III, Paris, 1827.

LIONET, P.L., Manuel du systême métrique ou Livre de réduction de toutes les mesures et monnaies des quatre parties du Monde, Lille, 1820.

LORENZO ARROCHA, J.M., Galeón. Naufragios y Tesoros, Santa Cruz de la Palma, 1999.

MELO, J.O., “Producción minera y crecimiento económico en la Nueva Granada durante el siglo XVIII”, Revista Universidad del Valle, nº 3-4, Cali, 1977.

MIÑO GRIJALVA, M., “La Ciudad de México: de la articulación colonial a la unidad política nacional, o los orígenes económicos de la centralización federalista”, en RODRÍGUEZ O, J.E., Revolución, independencia y las nuevas naciones de América, Fundación MAPFRE Tavera, Madrid, 2005.

MORINEAU, M., Incroyables gazettes et fabuleux metaux: les retours des trésors américains d’après les gazettes Hollandaises (XVIeme et XVIIeme siècles), París, 1985.

RESTREPO, V.,  Estudio sobre las minas de oro y plata de Colombia, II ed., Bogotá, 1888

SMITH, A., Investigación de la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, T. II, trad. de Josef Alonso Ortiz, Valladolid, 1794.