La reciente caída de las bolsas refuerza el papel del oro como refugio

El pasado 5 de febrero, los mercados de capitales sufrieron una de las mayores caídas de los últimos años. El precio del oro subió a consecuencia de ello, pero conforme los mercados enjugaban sus pérdidas, volvió a bajar. ¿Cómo se interpreta esta reacción?

En un reciente análisis sobre esta situación, publicado el 21 de febrero por el Consejo Mundial del Oro, se reconoce que “el oro ha actuado en muchas ocasiones como protección de las carteras de inversión frente a los reveses de los mercados, y lo sucedido recientemente es un nuevo ejemplo de ello. Pero su efectividad aumenta cuando las correcciones de los mercados son más amplias o duran más tiempo.

En opinión del Consejo Mundial, “la reciente corrección sirve para recordar que el oro permite reducir el riesgo en las inversiones.

El informe recuerda que, tras la caída de los mercados del pasado 5 de febrero, el precio del oro tardó en reaccionar. Pero cuando se constató la caída de los índices, el precio del metal comenzó a subir a mayor ritmo que los bonos del Tesoro a corto plazo.

“Aunque algunos inversores se mostraran decepcionados a finales de esa semana por el comportamiento del precio del oro, ya que esperaban una subida consistente, la actuación del metal estuvo en línea con su desempeño histórico”, apunta el informe.

Según los analistas del Consejo Mundial, la clave estuvo en que las bolsas se recuperaron enseguida de la caída: para el 12 de febrero, el Dow Jones de Nueva York había recuperado la mitad de sus pérdidas, las bolsas europeas un 30% y solo las asiáticas no habían conseguido recuperarse.

El informe apunta que la labor de protección del oro fue mayor para los inversores no estadounidenses: dado que el precio del oro se fija en dólares, que más del 90% de la demanda de este metal procede de fuera de los Estados Unidos y que durante esa semana de febrero las divisas europeas se depreciaron respecto al dólar, el precio del oro en esas monedas subió.

En concreto, entre el 2 y el 12 de febrero, el oro subió un 0,9% en euros y un 1,8% en libras esterlinas.

Las criptomonedas no son la solución

Por otro lado, el informe del Consejo Mundial del Oro desmiente que, en casos como éste, las criptomonedas actúen como un valor refugio: “si el comportamiento del bitcoin y otras criptomonedas durante la reciente corrección de los mercados puede servir de pista, las expectativas se van a ver defraudadas”. Y es que el bitcoin acompañó a las bolsas en su caída y, por ahora, sigue siendo un instrumento altamente especulativo más que un activo refugio.

El informe pone también de manifiesto que, para que el oro despliegue todo su potencial como activo refugio, la corrección en los mercados tiene que ser más amplia y extenderse más en el tiempo. Por ejemplo, la crisis de las ‘puntocom’, en 2001, no empezó a reflejarse en el oro hasta que se contagió al resto de la economía estadounidense. Y la crisis de la deuda griega de 2015 no influyó más allá de las fronteras de Europa.

Los analistas del Consejo Mundial del Oro advierten de que los mercados de capitales no están a salvo de nuevas correcciones, algo que ya se ha venido señalando en los últimos meses, conforme los índices iban registrando máximos históricos sucesivos.

“Esta reciente corrección se ha interpretado como un sano enfriamiento de un mercado que estaba al rojo vivo. Sin embargo, como los tipos de interés sigue creciendo y se acaba el entorno de tipos ultrarreducidos, se pueden suceder nuevas correcciones”, apuntan.

Como conclusión, desde el Consejo Mundial del Oro apuntan las cuatro principales ventajas de incluir oro en la cartera:

1. Proporciona rendimientos positivos a largo plazo.

2. Mejora la diversificación.

3. Proporciona liquidez, especialmente en caso de recesión.

4. Mejora la rentabilidad de la cartera con un rendimiento más ajustado al riesgo.