¿Qué ha hecho el precio del oro desde la caída de Lehman Brothers?

El 15 de septiembre de 2008, el gigante financiero estadounidense Lehman Brothers se declaraba en quiebra. Fue el principal indicio de que la crisis financiera que había comenzado a atisbarse en agosto de 2017, con la crisis de las llamadas “hipotecas subprime”, iba a ser mucho más grave de lo esperado.

En aquellos momentos, el precio del oro rondaba los 750 dólares la onza. Una década después, superada la peor crisis financiera global de la historia, el oro ha llegado casi a duplicar esa cantidad y actualmente ronda el nivel de los 1.200 dólares la onza.

El mundo ha cambiado mucho en los últimos diez años, desde que el 15 de septiembre de 2008 se declarara en quiebra Lehman Brothers, uno de los principales bancos de inversión del mundo. Desde ese momento, supimos que la crisis que se adivinaba desde un año antes iba a ser mucho más grave de lo esperado. Ya no había entidades “too big to fail”, demasiado grandes para dejarlas caer.

Apenas unos días antes, el Gobierno estadounidense había tenido que intervenir otras dos entidades financieras, dedicadas a la concesión de hipotecas: Fanny Mae y Freddie Mac.

Como señalan desde GFMS-Thomson Reuters, el mercado del oro ya había comenzado a descontar el riesgo de una crisis financiera desde unos meses antes. A mediados de 2007, antes de que se comenzara a hablar de la crisis de las “hipotecas subprime” en Estados Unidos, el precio del oro cotizaba a unos 650 dólares la onza y fue subiendo hasta cerrar el año a 833 dólares.

Ya en 2008, año en que oficialmente comenzó la crisis, el oro se disparó por encima de los 1.000 dólares la onza, un máximo histórico entonces, a mediados del mes de marzo, cuando se produjo otra de las quiebras inesperadas de bancos estadounidenses: la de Bear Stearns.

Tras el recorte de tipos de interés adoptado por la Reserva Federal y el consiguiente fortalecimiento del dólar, el oro volvió a caer hacia los 750 dólares la onza.

La quiebra de Lehman Brothers, cuando todo el mundo pensaba que el Gobierno y la Fed acudirían a rescatarlo, volvió a disparar el precio del metal precioso hasta los 899 dólares la onza, el 23 de septiembre de 2008.

Según destaca el informe de GFMS, la corrección en los mercados de capitales que siguió a la caída del gigante bancario provocó que el oro emprendiera una escalada durante los tres años siguientes, que culminó entre el 5 y el 6 de septiembre de 2011, cuando alcanzó el precio en dólares más alto de la historia: 1.895 dólares la onza al cierre de la LBMA, llegando incluso a cotizar por encima de los 1.900.

Las medidas de emergencia adoptadas por la Reserva Federal calmaron los mercados de capitales y provocaron que el precio del oro abandonara los máximos de 2011, iniciando una bajada que continuó durante los años siguientes.

La recuperación del optimismo de los inversores provocó que el metal precioso se mantuviera en un rango de entre 1.050 y 1.300 dólares la onza durante los años 2014 y 2015.

A partir de 2016, la inestabilidad geopolítica internacional volvió a despertar el interés de los inversores por el oro como valor refugio, con momentos de especial incertidumbre, como el referéndum sobre el Brexit o las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

Por fin, en 2018, la continuada fortaleza del dólar se ha dejado sentir sobre el precio del oro, con factores a favor de la divisa estadounidense como la guerra comercial o las crisis de Turquía y Venezuela, que se han contagiado al resto de países emergentes.

Sector oficial

Por lo que se refiere a los bancos centrales, la crisis modificó su política vendedora y, a partir de 2010, se convirtieron en compradores netos. Entre ese año y 2017 adquirieron un total de 3.030 toneladas de oro, cantidad casi equivalente a la producción mundial de un año.