El futuro de la producción de oro de Australia depende de las nuevas minas

La producción de oro de Australia, el segundo productor mundial después de China, podría reducirse a la mitad durante los próximos 40 años debido al progresivo cierre de las minas que actualmente están en explotación.

Son las principales conclusiones del estudio realizado por MinEx Consulting, en el que se pronostica que la producción de oro de Australia se va a reducir de los 9,7 millones de onzas (algo más de 300 toneladas) previstos para 2017, a 4,69 millones de onzas (146 toneladas) en 2057, lo que va a suponer una reducción a la mitad de los beneficios, hasta los 7.300 millones de dólares australianos (5.745 millones de dólares USA).

El estudio calcula que el número total de minas en explotación va a reducirse en un tercio, desde las 71 a las 47, y que el empleo total va a caer un 70%, desde 27.980 a 8.300 trabajadores.

Según la consultora MinEx, la producción de oro en Australia durante los próximos cinco años va a proceder principalmente de las minas que ya están en explotación, cuya producción estiman que se va a mantener en las mismas cifras durante los próximos dos años, antes de comenzar su declive.

La mayoría de esas minas van a cerrar a lo largo de los próximos 40 años, al cabo de los cuales solo van a sobrevivir cuatro de las actuales 71 minas. Durante los próximos 20 años, la industria minera del oro de Australia contemplará el cierre de minas emblemáticas como la Super Pit de Kalgoorlie (en la imagen) o la mina de Telfer, ambas en la región de Australia Occidental.

Las minas que queden en explotación en el año 2057 apenas aportarán una producción anual de 400.000 onzas de oro (menos de 12,5 toneladas).

Las predicciones de MinEx también apuntan a que, en el plazo de entre cinco y diez años, las minas de nueva apertura situadas en depósitos ya conocidos aportarán cada vez más a la producción del país. Una producción que, sin embargo, no va a ser suficiente para compensar el declive de las minas existentes.

Para 2057, las nuevas minas no aportarán más allá de 300.000 onzas (9,3 toneladas) anuales de oro. Y ello, si el precio del oro se mantiene en niveles altos. De lo contrario, esos nuevos proyectos se abandonarán por no resultar económicamente rentables.

La conclusión es que, en el plazo de entre diez y 40 años, la producción de oro de Australia se basará en los éxitos que se obtengan en el campo de la exploración. Desde MinEx, calculan, a largo plazo, una inversión anual en exploración de 677 millones de dólares australianos (533 millones de dólares USA), que se traducirá en el descubrimiento de 266 nuevos yacimientos de oro durante los próximos 40 años.

Solo la mitad de estos yacimientos van a ser lo suficientemente rentables como para desarrollar las exploraciones y contribuirán con 4,06 millones de onzas (126 toneladas) a la producción nacional de oro en 2057, que representará el 87% de la producción total de oro en Australia ese año.

Así que la conclusión es clara: en el plazo de 40 años, la práctica totalidad de la producción de oro de Australia procederá de nuevos yacimientos. Para ello, el estudio prevé que, en el plazo de 15 años, la mitad de la producción anual de oro del país proceda de minas que aún no se han descubierto.

El problema de estas previsiones es que el plazo medio de tiempo que transcurre entre que se descubre un yacimiento y se desarrolla la explotación es de 13 años. Y cada vez resulta más costoso y lleva más tiempo convertir un descubrimiento en una mina.

Por tanto, el estudio concluye que resulta fundamental que tanto el Gobierno como la industria fomenten la exploración de nuevos yacimientos desde ahora misma, ya que solo tienen dos años para identificar y tomar medidas para mejorar los procedimientos de exploración. Si no, Australia corre el riesgo de sufrir una caída importante, a medio plazo, en su producción de oro.

Para los autores del estudio, la ecuación está clara: cada dólar invertido en exploración genera 11,40 dólares de beneficios. Según MinEx, para que se mantenga a medio plazo la producción actual de oro de Australia, se necesitaría duplicar la inversión en exploración o duplicar la tasa de descubrimientos.

El desafío es que muchas de estas iniciativas requieren esfuerzo e inversión, y van a pasar bastantes años antes de que ofrezcan resultados.