El paladio y el rodio, los metales más valiosos del grupo del platino

Durante muchos años, el platino se ha considerado como el rey de los metales preciosos y su precio ha estado por encima incluso del precio del oro. Los otros metales del grupo del platino, el paladio y el rodio, apenas contaban para los inversores. Sin embargo, la situación se ha dado la vuelta y ahora son estos dos metales los que llaman la atención de los inversores.

Fue en el año 2015 cuando el platino cedió el primer puesto entre los metales preciosos al oro. Y en las últimas semanas, los otros metales de su grupo también lo han superado. Según explican en Money Metals Exchange, la demanda tanto del platino como del paladio y el rodio está dominada por la industria automovilística, que necesita estos metales para la fabricación de catalizadores.

Por ello, dada la actual situación de los precios de los tres, cabe pensar que, o bien el platino está infravalorado, o son el paladio y el rodio los que están sobrevalorados.

La explicación dependerá de si está fundamentado al actual optimismo acerca de las perspectivas de crecimiento económico tanto en las economías desarrolladas como en los mercados emergentes.

Según los analistas, el platino está cotizando en la actualidad por debajo de su precio, y resulta difícil imaginar que va a continuar así durante mucho tiempo.

En cuanto a su uso, desde Money Metals Exchange afirman que “los fabricantes de automóviles deberían elegir el metal que tenga el coste más bajo, ya que los tres son intercambiables”. Una cuestión que no está demasiado clara, ya que el platino se suele utilizar para la fabricación de catalizadores para los motores diésel, mientras que el paladio se usa en los catalizadores de vehículos con motor de gasolina.

Respecto a la inversión, el más líquido de los tres es el platino, que está disponible en una amplia variedad de formatos de lingotes y monedas, por lo que resulta idóneo para los inversores. Mucho más difícil es encontrar monedas de inversión o bullion de platino: apenas los American Eagles, las Bailarinas rusas y, algunos años concretos, las Hojas de Arce de Canadá.

Los inversores a corto plazo, en cambio, van a tender a fijarse en el rodio, que se negocia en cantidades relativamente pequeñas y suele protagonizar importantes movimientos. A principios de los años 90 del pasado siglo, el precio de la onza de rodio alcanzó los 4.000 dólares. Una década más tarde, había ganado alrededor de 2.000 dólares más y su máximo histórico se alcanzó en 2008: 10.000 dólares la onza.

Aunque su precio se duplicó durante el pasado año 2016, en la actualidad cotiza a 1.300 dólares la onza, aproximadamente lo mismo que el oro.

Estudiando su evolución, el rodio suele alcanzar un máximo cada diez años, por lo que es posible que en este momento nos encontremos en medio de otro movimiento alcista.

Este metal se suele encontrar en forma de lingotes de una onza y la cantidad que se negocia es la más baja de entre los metales preciosos. Aun así, la liquidez de su mercado ha crecido notablemente desde 2008 e incluso existen ETF con referencia a este metal, que están asumiendo una buena parte de la demanda de los inversores.