Los metales del grupo del platino, una inversión más fiable que el bitcoin

La disparatada subida del precio del bitcoin a lo largo del presente año 2017 (en el momento de redactar esta noticia cotizaba a más de 9.737 dólares) sigue provocando reacciones desde diversos ámbitos. Los analistas de la compañía rusa Plaurum Group consideran que los metales preciosos, en especial los del grupo del platino, son más estables y dignos de confianza que el bitcoin.

Son muchos los analistas que se han mostrado críticos con el bitcoin, al que consideran una burbuja a punto de estallar. Desde Sharps Pixley, por ejemplo, el experto en metales preciosos Lawrie Williams asegura que “no tiene ningún respaldo: su valor ha subido desde cero y puede regresar al cero en cualquier momento. Es como un esquema Ponzi legal que solo seguirá teniendo valor mientras los inversores sigan depositando dinero en él”.

A esta corriente crítica con el bitcoin y, en general, con las criptomonedas, se suman ahora los analistas de la compañía rusa Plaurum, que forma parte del conglomerado empresarial del magnate ruso Viktor Vekselberg, presente en Europa central, Europa del este, China y los Estados Unidos.

El análisis de Plaurum recuerda que el precio del bitcoin ha crecido desde los 300 hasta los 9.737 dólares en lo que llevamos de año, implicando cada vez a un número mayor de compañías a escala mundial e incluso logrando que algunos países la acepten como una divisa real, lo que contribuye a apoyar su estabilidad económica.

Sin embargo, para Plaurum, lo que está sucediendo con el bitcoin tiene un marcado paralelismo con la escalada de precios del rodio entre 2003 y mediados de 2008. En ese periodo, el precio del rodio creció desde los 500 a los 10.000 dólares la onza, unos niveles similares a los que ha registrado el bitcoin en el presente año.

Detrás de esta escalada de precios se encontraban las importantes cifras de crecimiento de la industria del automóvil, la principal demandante de rodio, que se utiliza junto con el paladio para fabricar catalizadores. El estancamiento de la producción del metal durante esos años provocó un déficit de suministro casi crónico que disparó el precio hasta que, en junio de 2008, comenzó a sufrir una corrección que lo hizo desplomarse desde 10.000 a 1.000 dólares en pocos meses.

Posteriormente se recuperó hasta los 3.000 dólares la onza en 2010 y, durante los seis años siguientes, descendió lentamente hasta el entorno de los 600 dólares la onza. Solo desde mediados de 2016 se ha empezado a recuperar nuevamente.

En el caso del rodio, los analistas justifican los movimientos en términos de suministro y demanda del metal físico, y de éste en relación con los metales del grupo del platino. Pero en el caso del bitcoin, los factores son tan etéreos como la popularidad y el sentimiento de los inversores, no existe ninguna base sólida sobre la que se apoye el crecimiento del precio.

Es más, desde Plaurum pronostican que un simple cambio en el sentimiento de los inversores podría provocar un desplome del bitcoin, debido a su enorme volatilidad. Aunque su precio pueda subir a cotas más altas, es mucho más vulnerable y proclive a un desplome que los metales del grupo del platino.

En cuanto a éstos, desde Plaurum siguen destacando la fortaleza de la demanda procedente de la industria del automóvil, al menos a corto y medio plazo. Los déficits de suministro que han estado beneficiando a los precios del paladio y el rodio van a continuar, impulsando aún más a éstos.