La industria china del automóvil bate récords de demanda de paladio

El paladio va a seguir siendo protagonista dentro del mercado de los metales preciosos en 2018, al igual que sucedió el año pasado. La demanda por parte del sector del automóvil, especialmente de China, es uno de los motores que impulsan el mercado de este metal.

El consumo de paladio por parte de la industria del automóvil va a batir su récord en 2018, debido al incremento de la demanda de vehículos de gasolina, cuyos catalizadores se fabrican con paladio, según un informe de la compañía industrial británica Johnson Matthey.

Uno de los principales factores de este crecimiento viene dado por las ventas de este tipo de automóviles en China, uno de sus principales mercados. A este incremento de ventas se le añade, además, el hecho de que el endurecimiento de la legislación sobre control de emisiones contaminantes en el país ha provocado que se incremente la carga de paladio por vehículo.

Según el responsable de investigación de mercados de Johnson Matthey, Peter Duncan, este incremento de la cantidad de paladio consumida por los fabricantes de automóviles en China se va a hacer realidad muy pronto, ya que la nueva regulación será aplicada muy pronto en diversas provincias y ciudades del país, “lo que va a provocar un crecimiento de dobles dígitos en el consumo de paladio por parte de los vehículos chinos en 2019”.

Lo contrario va a suceder con el platino, que va a experimentar un doble revés: cada vez se venden menos automóviles con motor diésel, al mismo tiempo que crece el número de vehículos de este tipo que son reciclados, por lo que la demanda de platino se reduce en dos frentes.

Los catalizadores de los vehículos diésel utilizan más platino, pero su cuota de mercado no ha dejado de caer desde que se produjo el llamado “dieselgate” de Volkswagen. Por ello, desde Johnson Matthey estiman que el mercado del platino registrará un superávit de suministro en 2018, ya que el aumento de la demanda industria se va a ver sobrepasado por la caída en el consumo por parte de la industria de fabricación de catalizadores, a lo que se añade también la caída de la inversión.