Las cinco mayores minas de oro del mundo

Durante 2016, las minas de oro operativas repartidas por todo el mundo produjeron un total de 3.255 toneladas de este metal, un 1,1% más que en el año anterior. El 30% de la producción total se encuentra repartida entre las 12 principales compañías mineras.

La inversión en nuevos proyectos ha caído cerca de un 85% en los últimos años, ya que las compañías están más preocupadas por reducir deuda y rentabilizar sus minas en explotación que por emprender nuevos proyectos. Entre 2010 y 2013, la media de apertura de nuevas minas era de 11 al año, con una producción media de tres toneladas de oro; en 2014 y 2016, esa media de aperturas ha bajado a cinco anuales.

Con este descenso, las compañías mineras tendrán que confiar en las minas que tienen operativas: según MarketSlant, las 50 mayores minas de oro del mundo cuentan con una vida media útil de 11 años. A cierre de 2016, las reservas globales de minerales de oro se estiman en 57.300 toneladas, más otras 110.100 toneladas en la categoría de recursos.

Éstas son las cinco minas que más oro produjeron durante 2017 (datos recopilados por The Motley Fool).

 

1. Muruntau (Uzbekistán). La mina de Munruntau, propiedad del Gobierno de Uzbekistán, tiene el honor de haber sido la que más oro extrajo durante el pasado año, con una cantidad estimada en 2,15 millones de onzas (el Gobierno uzbeko no facilita datos de la producción de oro de la mina, por lo que se trata de una estimación realizada desde Mining.com a partir de las cifras obtenidas en 2014 y 2015).

A título comparativo, la producción de esta mina uzbeka el año pasado fue igual que la producción total de la minera australiana Gold Fields, la séptima minera que más oro extrajo en 2016, y casi el doble que la segunda mina en la clasificación, Pueblo Viejo.

Además, Muruntau es la mayor mina a cielo abierto del mundo, por extensión, y la quinta en profundidad.

En cuanto a sus reservas, al igual que la producción de 2016, se basan en cifras estimadas, debido a la falta de transparencia del Gobierno uzbeko: alrededor de 170 millones de onzas.

2. Pueblo Viejo (República Dominicana). La mina de Pueblo Viejo pertenece a una joint-venture entre dos mineras canadienses: la primera del mundo en términos de producción en 2016, Barrick Gold (60%), y la cuarta, Goldcorp (40%).

La mina produjo en 2016 un total de 1,167 millones de onzas de oro. La producción total de Barrick Gold el pasado año fue de 5,52 millones de onzas, mientras que la de Goldcorp fue de 2,87.

En cuanto a sus reservas, se estiman en unos 13,48 millones de onzas. De hecho, Pueblo Viejo desempeñará un papel clave en el objetivo de Goldcorp de incrementar sus reservas de oro en un 20% en los próximos cinco años.

3. Goldstrike (Estados Unidos). La mina de Goldstrike se encuentra en el llamado Carlin Trend del Estado de Nevada, calificado como el yacimiento de oro más productivo del Hemisferio Occidental (en la imagen).

Es propiedad de la mayor minera de oro del mundo, Barrick Gold, copropietaria también de la mina de Pueblo Viejo.

Goldstrike produjo un total de 1,096 millones de onzas de oro en 2016, un 4% más que en el año anterior. Las previsiones para 2017 no son, en cambio, tan optimistas, y apuntan más bien a una horquilla de entre 910.000 y 950.000 onzas.

Pese a ello, la mina sigue en plena producción: sus reservas están estimadas en unos 8,08 millones de onzas.

El coste “todo incluido” (AISC) de su producción creció un 9% entre 2015 y 2016, aunque ello no ha afectado a la rentabilidad de la mina. De hecho, la compañía espera reducir estos costes en alrededor de 100 dólares la onza en cuanto se unifiquen las operaciones en Goldstrike y la cercana Cortez, gracias a la introducción de sistemas digitales.

A la mina de Goldstrike le queda aún cuerda para rato: según Barrick, su vida útil se va a extender hasta 2023 para la extracción subterránea; hasta 2027, para la extracción a cielo abierto; y hasta 2032 para las operaciones de procesado.

4. Grasberg (Indonesia). La mina de Grasberg se encuentra en la provincia indonesia de Papúa, y es propiedad conjunta de la estadounidense Freeport-McMoRan y del Gobierno de Indonesia.

Comprende tres minas operativas que, conjuntamente, produjeron en 2016 un total de 1,061 millones de onzas de oro. Considerado como uno de los mayores depósitos de oro del planeta, Grasberg cuenta con unas reservas de alrededor de 25,8 millones de onzas de oro.

Su producción representó el 98% de la producción total de oro de Freeport-McMoRan y alrededor de 1.030 millones de dólares en ingresos durante el año fiscal 2016, el 32% de los ingresos de la compañía procedentes de las operaciones mineras.

Es probable que la mina de Grasberg desaparezca de este “top 5” en 2017, ya que las operaciones se interrumpieron en febrero pasado, debido a la existencia de desavenencias entre la compañía y el Gobierno de Indonesia, relativas a las exportaciones.

Según Freeport-McMoRan, cada día de retraso supone un recorte en la producción de 70.000 onzas de oro.

5. Cortez (Estados Unidos). La mina de Cortez se encuentra también en el Carlin Trend del Estado de Nevada y, al igual que Goldstrike y Pueblo Viejo, es propiedad de Barrick Gold, y uno de las bases de su producción.

Cortez produjo 1,059 millones de onzas de oro en 2016, un 6% más de su producción el año anterior. Sus reservas se estiman en unos 10,2 millones de onzas a 31 de diciembre de 2016. Según la dirección de la empresa, su producción de 2017 estará entre 1,25 y 1,29 millones de onzas.

Barrick ha logrado reducir los costes todo incluido de extracción en un 14% respecto a 2015, dejándolos en 518 dólares la onza, lo que ha contribuido a aumentar su rentabilidad.

Además, la mina ha generado un 18% más de ingresos y un 33% más de Ebitda. Ello, unido a los proyectos de expansión de la misma, auguran un futuro dorado para la mina de Cortez.

Uno de estos proyectos se centra en la implantación de la digitalización en las operaciones, para lo que Barrick está trabajando junto a Cisco Systems. El uso de datos predictivos y análisis permitirá reducir aún más los costes y demostrar cómo la industria minera se puede beneficiar de las nuevas tecnologías.