Podemos se alza en frenética cruzada contra el ahorro y la inversión

En la generación a la que pertenezco era habitual que, cuando nacíamos, los padres nos abrieran una “Cartilla de Ahorro” con un fondo de 1 peseta. Lo normal era que la entidad elegida fuera la entrañable “Caja Postal de Ahorros” (1916-1991), de ámbito estatal, o bien las diferentes entidades de ahorro regionales y provinciales abiertas en todo el territorio nacional.

Así, desde bien pequeños, en el seno familiar, nos marcaban el camino de futuro con las bondades que suponía valorar el esfuerzo de apartar algo de los ingresos recibidos (cumpleaños, santos, visitas a la abuela…) y guardar esas “perrillas” para el día de mañana.

Claro que esa enseñanza parece ser pasada de moda para algunos, como por ejemplo el partido político de extrema izquierda y anticapitalista Podemos, acaudillado por Pablo Iglesias. Pero no solo pasada de moda, sino que para el partido morado la transmisión de conocimientos sobre ahorro o inversión supone un “escalofriante adoctrinamiento neoliberal, a todas luces escandalizador y completamente indecente…”

Las palabras, textuales, han sido vertidas recientemente por Lorena González Guerrero, diputada de Podemos en las Cortes de Castilla y León, reproducidas en un vídeo en el que critica que en las escuelas de la región se haya difundido “Mi primer libro de economía, ahorro e inversión (Educación Financiera Básica)”, obra para niños coordinada por María Jesús Soto, presidenta de una fundación dedicada a “promover y difundir la educación económica y financiera básica”, según afirma la propia autora del libro.

Parece ser que la divulgación escolar de términos y reflexiones básicas sobre las históricas y milenarias tradiciones del ahorro y la inversión no son del gusto de los seguidores de Pablo Iglesias Turrión, todo lo contrario.

A tenor de lo visto y oído por boca de la diputada castellanoleonesa, el rechazo a la pedagógica obra ha sido total y absoluto. Quizás porque el didáctico manual infantil pretende hacer accesible el conocimiento económico básico entre un sector de la población que tendrá que prepararse para el día de mañana, sin el control totalitario de una casta política que aprovecha todos los resortes comunicativos de las redes sociales para atacar principios de la libre opción, como el de apartar un porcentaje del ingreso mensual que obtiene una persona o empresa con el fin de guardarlo para un futuro.

Se supone que todo lo que ayude a elevar la cultura del ahorro entre la población, con independencia de su nivel de estudios o renta, parecería positivo, digno de aplauso. Pero parece ser que no, según la filosofía tan escrupulosa y sectariamente moralista de los podemitas sobre el mundo del dinero.

Un principio tan sumamente básico, expuesto en terminología infantil, como el de que “sin ahorro o dinero no podemos invertir y, si el ahorro no lo invertimos, poco a poco se lo comerá el monstruo de la inflación”, es demonizado con saña en la virulenta crítica vertida en el citado video castellanoleonés.

Vamos, que si no estuviera mal visto, la diputada Lorena González enviaría a la hoguera de Torquemada todos los ejemplares del libro distribuido gratuitamente por la Junta de Castilla y León entre los colegios públicos de la Comunidad.

Volumen, por cierto, que en su primera edición de 2017 vendió tan sólo 4 ejemplares, en la de este año unos 200, y ahora, desde que el video de Podemos saltó a las redes, en un solo día y a través de Amazon, se han vendido más de 1.000 copias.

Para Podemos, en las páginas de “Mi primer libro de economía, ahorro e inversión (Educación Financiera Básica)” se anima a “niños que no tienen unas ideas formadas a especular, a invertir en multinacionales y a ser rentables económicamente”. Mientras que, para la autora, en la obra divulgativa “se apela siempre a la responsabilidad y a formas honestas de ganar dinero”.

En declaraciones al periódico “El Mundo”, la autora afirma que “Desde el año 2008, la OCDE nos ha pedido que eduquemos a los ciudadanos en cuestiones financieras para evitar que las crisis generen tantas quiebras y tantos sufrimientos. Desde cierta edad, los niños empiezan a ser conscientes de la realidad del dinero. En vez de ocultar la economía, hay que ayudar a los niños a entender cómo funciona, a conocer los mercados y las finanzas”, apuntó María Jesús Soto.

Además, recordó que “la legislación educativa en Castilla y León exige que los profesores realicen actividades en las que se hable a los niños de actividades relacionadas con el ahorro, el emprendimiento, la economía… Nuestro libro cumple los estándares para ayudar a los docentes en este sentido”.

A la diputada morada González Guerrero y a su partido les escandaliza que el manual en cuestión explique conceptos tales como “qué es invertir, o por qué si invierto conseguiré más dinero que podré ahorrar, para guardar parte del dinero que recibes para poder gastarlo más adelante en cosas que puedas necesitar, como, por ejemplo, estudiar en un buen colegio o en una buena universidad…”  

Ya saben, la teoría marxista llevada al extremo de que “todos iguales, pero por abajo”; “todos calzados”, pero con alpargatas; “todos educados”, pero bajo nuestro control y dogmas…

En “Mi primer libro de economía, ahorro e inversión”, los personajes infantiles Carol y Nico, protagonistas de las enseñanzas didácticas, se preguntan qué hacer con sus ahorros. Con ellos los lectores aprenderán cómo nacieron los primeros billetes y monedas, pues el dinero no cae del cielo y ganarlo o perderlo tiene sus riesgos y no siempre la misma rentabilidad. Les enseñarán qué es ahorrar e invertir, cómo se elabora un presupuesto y qué profesionales nos ayudan a invertir bien y evitar que el monstruo de la inflación se coma nuestros ahorros. Mediante explicaciones sencillas, ejemplos, curiosidades, tiras cómicas y unas magníficas ilustraciones, comprenderán palabras que escuchan a sus padres o en la radio y televisión, que lees en prensa, libros e internet, y que ahora no saben qué significan.

Tan solo un apunte por mí parte: a la autora se le olvidó que, además de con monedas y billetes, se puede ahorrar e invertir en metales preciosos, oro y plata, en formato de lingotes o bullion.

Claro que, si la diputada de Podemos lee lo de “oro y plata”, a lo mejor le da un soponcio, seguido de un patatús, con final en síncope, que cualquier médico diagnosticaría como producido por “ignorancia galopante y alergia a la salvaguarda económica de cualquier bolsillo”.