Subastada una hoja de laurel de oro de la corona de Napoleón por 625.000 euros

Una hoja de laurel dorada, cortada de la corona imperial que Napoléon Bonaparte lució en su entronización, se ha vendido en subasta por 625.000 euros, unas seis veces más de lo que los especialistas habían previsto inicialmente.

La casa de subastas Osenat en Fontainebleau, cerca de París, ha sido la encargada de vender esta hoja de laurel realizada en oro que pesa escasos 10 gramos y mide 9,2 x 2,5 centímetros. La identidad del nuevo propietario de la misma no ha trascendido, pero se sabe que no es de nacionalidad francesa, lo que demuestra el gran interés que despierta la figura histórica de Napoleón.

La hoja, una pequeña obra de orfebrería, fue una de las seis que se eliminaron de la corona que Napoleón lució en su coronación en 1804. El motivo es que el propio emperador se quejó de lo pesada que era y decidieron aligerarla quitando adornos como el que ahora se ha subastado.

Retrato de Napoleón en traje. Obra de Jacques-Louis David

Retrato de Napoleón de Jacques-Louis David

Compuesta de 44 hojas grandes, 12 hojas pequeñas y 42 piezas de adorno, la corona imperial se derritió durante la Restauración con las otras "insignias de autoridad creadas para Napoleón, tales como su cetro.

El artesano encargado de la imponente corona, Martin Guillaume Biennais (el orfebre oficial de Napoleón), tras retirar las seis hojas, se las regaló a cada una de sus hijas. El rastro de cinco de estas piezas se ha perdido, quedando solo la subastada este domingo. 

Pero esta no es la única pieza superviviente de la histórica corona imperial. El museo de Fontaineblau conserva la hoja que Napoleón regaló al pintor Jean-Baptiste Isabey, quien le retrató con la corona. Fue en el momento de colocársela en la cabeza cuando se soltó una de las hojas y el emperador le dijo: "Consérvala como recuerdo de tu torpeza". La pieza permaneció en la familia del pintor hasta que en 1980 fue subastada en Cannes y vendida por algo más de 12.000 euros, precio por el que el Estado francés ejerció su derecho prioritario y la atribuyó al museo de Fontainebleau.