Un manuscrito de Isaac Newton describe cómo convertir metales en oro

Todos conocen a Isaac Newton, el científico, matemático y padre de la física del siglo XVII. Pero es posible que se desconozca que Newton estaba muy interesado en la alquimia, una ciencia medieval que precedió a la química. Los practicantes creían que era posible transformar un metal en otro. El objetivo final era descubrir cómo transformar el plomo en oro, y la nunca encontrada “Piedra Filosofal” era una sustancia teorizada para hacer precisamente eso, convertir metales en oro.

Un manuscrito recientemente descubierto, escrito por Isaac Newton, subraya su fascinación por lo que ahora se considera nada más que pseudociencia mística. El documento, que se mantuvo en una colección privada durante décadas y fue comprado a principios de este año por la Chemical Heritage Foundation, de Filadelfia, Estados Unidos, describe cómo hacer un ingrediente esencial de la Piedra Filosofal.

Este documento es uno de muchos escritos realizados por el físico inglés, más conocido por establecer la ley de la gravitación universal.

“Newton estuvo intensamente interesado en la alquimia casi toda su vida”, dijo al diario “The Washington Post” James Voelkel, conservador bibliográfico de libros raros en la Biblioteca Othmer de Historia Química de la Fundación. “Estos manuscritos alquímicos consisten en aproximadamente un millón de palabras que escribió personalmente”.

La alquimia, también llamada “chymistry” en Inglaterra en el siglo XVII, ocupó el tiempo de investigación de Newton durante décadas. Después de su muerte, muchos de sus manuscritos fueron retenidos por su familia hasta que fueron subastados por Sotheby's en 1936. Decenas de coleccionistas privados compraron sus manuscritos alquímicos, que habían sido etiquetados como “no aptos para ser impresos” cuando Newton murió en 1727. La mayoría de estos documentos han sido donados a Cambridge, a excepción de unos cuantos como el adquirido por Chemical Heritage Foundation.

No fue hasta después de la muerte de Newton cuando se desarrolló la definición de un elemento químico, tal como lo entendemos hoy en día. Pero mientras Newton estaba cerca, muchos pensaron que los metales estaban compuestos de múltiples compuestos, incluyendo un principio mercurio o sulfúrico. Cambiar uno de esos principios podría cambiar un metal, así era la lógica.

Entonces, dado ese contexto, la alquimia no parecía tan absurda, afirma el rotativo estadounidense.

Lo que es un poco más loco es la noción de que existiese esta Piedra Filosofal que permite hacer esta operación automáticamente”, dijo Voelkel. “Calentar, derretir un montón de plomo, lanzar la piedra filosofal y transmutar automáticamente”.

Este manuscrito recién descubierto, titulado “Preparation of [Sophick] Mercury for the [Philosphers'] Stone”, es la copia que Newton tomó una receta escrita por un famoso alquimista, George Starkey educado en Harvard. (Starkey publicó sus escritos bajo el nombre de un misterioso alter-ego, Eirenaeus Philalethe). Se suponía que este mercurio filosófico o sofisticado debía romper un metal en sus diversos componentes.

Newton probablemente copió la receta de otro manuscrito antes de que Starkey lo publicara en 1678, lo que subrayaba cuánto estaba conectado Newton a círculos alquímicos.

En la parte posterior del manuscrito, como era costumbre de Newton, escribió las notas de laboratorio para otro proceso alquímico.

Los alquimistas a menudo usaban un lenguaje codificado y alegorías para ocultar lo que estaban haciendo. El pensamiento era compartir ese conocimiento de manera tan amplia que lo abarataría y “solo los dignos entenderían lo que estabas diciendo”, explicó Voelkel. Eso, y la transmutación, era ilegal en lugares como la Inglaterra del siglo XVIII.

Pero Newton aplicó la misma diligencia que utilizó en otros campos de investigación al estudio de la alquimia; compiló concordancias gigantes, clasificando esos términos alusivos y codificados.

El manuscrito de la fundación se ubicará en la biblioteca y estará disponible para que lo estudien los académicos, y se compartirá una copia electrónica con un proyecto de la Universidad de Indiana: “The Chymistry of Isaac Newton”.

¿Pudo Newton encontrar esa Piedra Filosofal para convertir plomo en oro? El documento no lo aclara. Posiblemente en otro manuscrito, aún no encontrado, pudiera descifrarse ese enigma que durante siglos han perseguido los alquimistas como el personaje del cuadro que ilustra esta información: “El alquimista, obra de David Teniers el Joven, siglo XVII, Museo de Arte de Mauritshuis, Holanda.