Los dinares de oro de Medina Azahara ya son Patrimonio de la Humanidad

A escasos 8 kilómetros de Córdoba se encuentran las ruinas de la ciudad que fue capital del Califato de Córdoba: Medina Azahara o, si lo prefieren, Madinat al-Zahra. Qué lejos queda la decisión de Abd al-Rahman III de fundar una de las maravillas del siglo X, distinguida oficialmente como lugar Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su ejemplo único de su arquitectura, arte, cultura omeya en Occidente, y de sus monedas de oro y plata.

Medina Azahara ya fue declarada en 1923 como Bien de Interés Cultural. Posteriormente, entre 2001 y 2004 se realizó labores de restauración en la zona del Alcázar y la casa conocida como de Yafar, lugar de residencia del primer ministro del califa, obras que permitieron declarar el yacimiento en la lista de lugares españoles Patrimonio de la Humanidad que justo ahora ha logrado obtener el reconocimiento de la UNESCO.

Su implantación en el territorio generó una red viaria e infraestructuras hidráulicas y de abastecimiento para su construcción, conservada en parte hasta la actualidad en forma de restos de caminos, canteras, acueductos, almunias y puentes. Aprovechando perfectamente el desnivel del terreno, la ciudad palatina de Medina Azahara fue distribuida en tres terrazas, según informa Wikipedia.

El palacio califal estaba ubicado en la parte más alta de la ciudad, escalonando sus edificaciones por la ladera de la montaña, en una situación de clara preeminencia sobre el caserío urbano y la mezquita aljama, extendidos por la llanura.

Entre las edificaciones principales se encontraba la Ceca o Casa de Moneda, lugar donde se acuñaban las monedas que circularon por el Califato Independiente y por el resto de rutas comerciales del norte de África, resto de la península y la Europa cristiana.

Según relata José Alberto Jiménez Peris en su extenso artículo “La moneda en España”, el sistema monetario califal se fundamentaba en tres monedas: el dinar, el dirham y el felús. El dinar era de oro; el dirham de plata y valía 1/10 de dinar; y el felús se acuñaba en cobre.

En las monedas islámicas únicamente aparecían leyendas proclamando la unicidad de Dios y su preferencia por la misión profética de Mahoma “En el nombre de Alá, no hay dios sino Alá, Mahoma es el emisario de Alá”. A lo largo de los siglos VIII y IX, fueron apareciendo otros elementos no religiosos en los textos como los nombres de gobernadores, califas, y personajes en la línea de sucesión dinástica.

El patrón monetario de plata se adoptó porque al-Ándalus se vio afectado en el siglo VIII y parte del IX por la escasez de oro y sólo se acuñaron monedas de cobre y plata hasta que Abderramán III intervino en el Norte de África y entró en contacto con la ruta de caravanas del oro sudanés acuñando las primeras monedas de este metal en el año 929.

La ceca principal del califato se instaló en Córdoba y, posteriormente, se trasladó a Medina Azahra cuando Abderramán III eligió el palacio de esa ciudad como residencia (948) desde donde centralizó los servicios estatales, entre ellos el de la acuñación de moneda.

En el reverso de las piezas figuraba la leyenda “Allah es Único eterno e indivisible no ha engendrado ni ha sido engendrado y no tiene igual” en el interior, y en el exterior “Muhammad es el mensajero de Allah. Lo envió con la guía y el autentico Din (guía de conducta del Islam) para revelarlo a todas las religiones incluso si los politeístas abjuran de ellas”.

Durante el califato se abandonó el patrón monetario de plata implantado en el emirato y se impuso el patrón oro, con un dinar de 2,90 gr.

El formato de la acuñación monetaria sufrió una pequeña variación apareciendo el nombre del califa en la leyenda interior del reverso. Así con Abderramán III la leyenda pasó a ser“El Imán al-Nasir Li-Din Allah Abd al-Rahman Wally de los Creyentes de Qasim”.

En el conjunto arqueológico de Medina Azahara se encuentran expuestas algunas de estas monedas, dinares, dirhams y feluses, por lo que dichas piezas encontradas en las excavaciones realizadas desde principios del siglo XX también pasan a ser consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.